El precio de los alimentos cayó 4% en mayo respecto de abril según la FAO. Este es el valor más bajo desde septiembre, mientras que el techo de las cotizaciones fue en febrero de 2011. En un mes los índices de cereales cayeron el 1%; de grasas y aceites, 6,8%; el de carnes cede 1% -pero desde comienzo de año había subido 2%. En azúcar, cedió un 9% -descendió tres meses consecutivos-; hay más disponibilidad de India, Tailandia, Unión Europea y Brasil. Algunos precios han tocado un piso en dos años. En el caso de cereales hay una situación favorable para el suministro -la oferta- y en 2012 se lograría un récord de 2.419 millones de toneladas impulsadas por la producción de maíz de EEUU.

En este contexto, a la Argentina le ingresarían menos dólares por sus exportaciones; no se está endeudando afuera, ni vende activos; cayó la inversión extranjera directa y también las remesas del exterior. Los depósitos del sector privado en dólares han caído; el gobierno ha frenado importaciones y pago de dividendos y utilidades afuera, pero debe abonar deudas.

En pocas semanas hubo caída de dos dígitos en el barril de petróleo y el azúcar crudo, mientras se fortaleció el dólar. Los países centrales concentran el esfuerzo en sus propios problemas financieros y de bajo crecimiento. Mientras las otras regiones como Latinoamérica ahora evalúan si supieron aprovechar esto o no. La Bolsa argentina redujo su pérdida del año a un dígito, pero aún hay dudas y cautela. Facilitar el retiro de dólares de los bancos es una medida acertada. Pesificar algunos contratos, no. La confianza sólo vuelve con buenos datos o noticias creíbles.